George Grosz. "Eva". Ecce homo. Berlin: Malik Verlag, 1923

“La carpeta había sido prohibida por obscena. Es innegable que parte de su contenido podía parecer tal. Me puse a mirarla con una extraña mezcla de terror y aprobación. Eran horribles criaturas de la vida nocturna berlinesa lo que allí se veía, pero su presencia se debía, pensé, a que el autor las consideraba aborrecibles. Identifiqué la aversión que me producían con la del artista (...) Y esa vez me llevé a casa la carpeta de Ecce Homo, que se interpuso entre Berlín y yo y a partir de entonces fue tiñiendo muchas cosas, pero sobre todo lo que veía de noche. De no ser por la carpeta, tal vez aquello hubiera penetrado en mí mucho más tarde. Mi interés con las cosas relacionadas con la libertad sexual no era aún muy grande que digamos. Y de pronto, esas imágenes terriblemente crudas y despiadadas me enfrentaron de lleno a ellas y yo las tomé por verdades: no se me hubiera ocurrido ponerlas en duda, y así como ya sólo vemos algunos paisajes con los ojos de ciertos pintores, yo veía Berlín con los ojos de George Grosz.”

Elias Canetti. "Ecce homo". George Grosz, obra gráfica: los años de Berlín. Valencia: IVAM, Centre Julio González, 1992 (p. 56-57)